La mayoría de los nódulos tiroideos no causan síntomas y son tan pequeños que no se los puede sentir. A menudo se descubren durante un examen físico o cuando el paciente se somete a algún otro tipo de estudio, como una tomografía computarizada o una ecografía, generalmente realizada por motivos diferentes.

Si el nódulo tiroideo es grande, el paciente puede ser capaz de sentir o notar que su cuello se encuentra hinchado.

En casos menos frecuentes, también podría aparecer la siguiente sintomatología:

Sentir dolor en la garganta o sentir que su garganta está llena.
Tener dificultad para tragar.
Tener dificultad para respirar.
Sentirse nervioso, tener un latido del corazón más rápido de lo normal, sudar mucho, perder peso, o tener otros síntomas propios del hipertiroidismo (exceso de hormona tiroidea).
Sentirse cansado o deprimido, tener problemas de memoria, estreñimiento, sequedad de la piel, sentir frío, o tener otros síntomas relacionados con el hipotiroidismo (muy poca presencia hormona tiroidea).